El hallazgo que estremeció a Wyoming: la enfermera desaparecida en 1962 que yacía bajo el embalse durante 62 años

Wyoming, agosto de 2024.
El sol de la mañana bañaba el embalse Alcoa con una calma engañosa. Dos pescadores, originarios de Casper, se preparaban para otro día perfecto de verano, buscando lucios en las profundidades con la ayuda de un moderno sonar. Pero aquel día no encontrarían peces, sino una historia enterrada por el tiempo y el agua: la del misterioso destino de Ashley Mitchell, una enfermera desaparecida hacía más de seis décadas.

El sonar marcó algo extraño: una forma demasiado geométrica para ser una roca. Horas después, los buzos del Departamento del Sheriff del condado de Natrona confirmaban lo imposible. A 20 pies de profundidad descansaba un Mercury Comet de 1961, pintado alguna vez de verde bosque. Dentro, aún sentada tras el volante, estaban los restos de Ashley Mitchell, desaparecida desde noviembre de 1962.

Era el fin de un misterio que había desgarrado a una familia, atormentado a una comunidad y desafiado a generaciones de investigadores.

La noche en que la nieve se tragó a una enfermera

Ashley Mitchell tenía solo 28 años cuando desapareció. Era una enfermera dedicada, reconocida por su temple y compasión. Trabajaba en el Hospital Memorial del Condado de Natrona, donde los médicos confiaban en su juicio y los pacientes la adoraban.

El 22 de noviembre de 1962, Ashley terminó su turno nocturno en medio de una tormenta de nieve. Su supervisora le sugirió marcharse antes, pero ella decidió quedarse unos minutos más para revisar a un paciente. A las 11:05 p.m. salió del hospital, conduciendo su querido Mercury Comet verde hacia casa. Nunca llegó.

Sus padres, preocupados al no recibir su habitual llamada de llegada, alertaron a la policía pasada la medianoche. La tormenta había cubierto las carreteras con seis pulgadas de nieve. No había rastro del coche, ni huellas, ni señales de accidente.

Días después, testigos afirmaron haber visto un automóvil similar dirigiéndose hacia la carretera 220, cerca del embalse Alcoa, un desvío inexplicable para alguien que conocía la ciudad como la palma de su mano.

Una desaparición que se volvió leyenda

El caso de Ashley Mitchell se convirtió en uno de los mayores enigmas de Wyoming. Durante semanas, policías, voluntarios y hasta la patrulla aérea buscaron sin descanso. Pero el invierno era implacable y la tecnología de los sesenta no podía mirar bajo el hielo.

El embalse fue descartado rápidamente. Nadie imaginaba que un coche pudiera hundirse en sus aguas profundas.

La familia Mitchell quedó atrapada en un limbo insoportable. Sin cuerpo, sin respuestas, sin despedida. Su madre, Dorothy, mantuvo el apartamento de Ashley intacto durante años, esperando su regreso. Su padre envejeció recorriendo los caminos una y otra vez. Su hermano James nunca dejó de buscarla.

Con el tiempo, el caso se convirtió en una historia que se contaba a los recién llegados de Casper: “la enfermera que desapareció en la tormenta”.

El hallazgo bajo el agua

Sesenta y dos años más tarde, el azar y la tecnología moderna rompieron el silencio. Los pescadores de 2024, al revisar su sonar, vieron algo que parecía un vehículo entero. El equipo de buzos confirmó la sospecha: un Mercury Comet perfectamente conservado, atrapado en el fondo helado del embalse.

Dentro, el tiempo se había detenido. El asiento del conductor, el reloj, incluso la bolsa de enfermería con su estetoscopio seguían allí. Y en el asiento delantero, el esqueleto de Ashley Mitchell, con el cinturón de seguridad abrochado.

Los forenses determinaron que no hubo colisión. El coche simplemente se deslizó hacia el agua. En 1962, la carretera 220 pasaba peligrosamente cerca del embalse, sin barandillas ni reflectores. En la oscuridad y la nieve, Ashley pudo confundir la orilla con el camino.

Intentó escapar: la ventanilla estaba medio abierta. Pero la presión del agua hizo imposible abrir la puerta. Su cinturón —símbolo de su responsabilidad— fue también su trampa final.

El último mensaje

Entre los objetos recuperados, los investigadores hallaron algo que heló los corazones de todos: una carta escrita a mano dirigida a su madre, fechada el 20 de noviembre de 1962, dos días antes de morir. En ella, Ashley hablaba de sus pacientes, del trabajo y de su entusiasmo por celebrar Acción de Gracias en familia. Terminaba con una frase sencilla:
“Nos vemos el jueves para cenar. Con amor, Ashley.”

Esa cena nunca ocurrió.

El duelo que duró 62 años

Cuando la noticia del hallazgo llegó a Casper, la emoción fue indescriptible. Para el hermano de Ashley, James Mitchell, de 86 años, fue una mezcla devastadora de alivio y tristeza. “Ahora sabemos que no sufrió, que fue un accidente”, dijo entre lágrimas.

Un mes después, Ashley fue enterrada junto a sus padres. La comunidad médica del estado entero acudió para rendir homenaje a una de las suyas, una enfermera que murió intentando volver a casa después de cuidar a otros.

El Museo Histórico de Natrona County preservará el Mercury Comet como testimonio de aquella tragedia, un recordatorio de los riesgos silenciosos que enfrentan quienes mantienen en pie los hospitales, incluso en medio de las peores tormentas.

Más que una historia: una advertencia

El caso reabrió un debate nacional sobre los miles de desaparecidos que podrían seguir bajo cuerpos de agua sin explorar. Gracias a la tecnología moderna, muchos misterios del pasado están empezando a resolverse.

Pero el legado de Ashley Mitchell va más allá del misterio resuelto. Es la historia de una mujer que representó lo mejor de su profesión: compromiso, empatía y sacrificio. Su muerte, aunque accidental, se convirtió en un símbolo de todos los trabajadores que arriesgan su vida para que otros puedan vivir.

El embalse Alcoa sigue siendo hoy un lugar de recreo. A la orilla norte, una placa conmemora a la enfermera que desapareció en una noche de nieve y no fue hallada hasta seis décadas después. Quienes pasan por allí suelen detenerse y leer su historia en silencio. Algunos dejan flores.

El agua sigue calma, pero todos los que conocen la historia saben que bajo su superficie duerme un recordatorio inquietante: la verdad siempre encuentra el modo de emerger.

Related Posts

Our Privacy policy

https://tw.goc5.com - © 2025 News